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miércoles, octubre 11, 2017

La virginidad y el control social de la sexualidad femenina [11-10-17]


La virginidad y el control social de la sexualidad femenina

La  virginidad es una construcción social que tiene sus raíces en las culturas y sociedades donde la mujer se considera una “mercancía”. El concepto contribuye a estereotipos de las mujeres como “fáciles” y prostitutas debido a su inherente imagen de puridad, además, la noción de “la virgen” se utiliza para controlar la sexualidad femenina y determinar el valor de la mujer.

Es algo que todos conocemos y hemos conversado. Es algo que, como cultura y sociedad, tendemos a la obsesión del tema. La virginidad femenina tiene valor para la sociedad, por otro lado, el estado social de un hombre mejora o se mantiene igual si no es virgen. Esto se enlaza con lo que se conoce como la doble moral sexual: las mujeres se avergüenzan por tener relaciones sexuales y los hombres son recompensados por las mismas.

La idea de que el primer encuentro sexual sea algo significativo y que altere la vida tiene su origen en que la sociedad considera a las mujeres como propiedad del hombre. Es decir, la virginidad es una construcción social que se produjo debido a la mercantilización de la mujer.

Dado que las mujeres fueron (y, a veces todavía son) tratadas como una pertenencia, los padres hacían entrega de sus hijas a sus futuros maridos, de esto viene la tradición de que el papá “entrega” a la novia en la iglesia. Esta ceremonia representa una transferencia de la propiedad del padre al futuro esposo. En su mayor parte, la anticoncepción era inalcanzable, por lo que era importante que las mujeres siguieran siendo vírgenes para que sus maridos pudieran garantizar la pureza de su linaje. Básicamente, la castidad se desempeñó como la forma medieval de una prueba de paternidad. Debido a esto, la pureza sexual (a veces llamada “inocencia”, como si el sexo fuera un crimen) de una mujer se volvió tan importante, que se veía como una de las cosas más importantes en ella.

Por supuesto, la sexualidad también fue regulada por la religión, lo que hizo que el sexo fuera una vergüenza y un tabú fuera del matrimonio. Aunque puede parecer sólo una tradición, en realidad sigue siendo muy problemático e incluso perjudicial.


1. La virginidad es sexista

Obviamente, en los tiempos modernos, la virginidad también existe como un concepto para los hombres, pero no tiene ni cerca las mismas implicaciones sociales para ellos. Si una mujer “pierde” la pureza de una manera “incorrecta”, es decir, con la persona equivocada o en el momento equivocado, la sociedad la etiqueta como “fácil” o incluso la describe como “dañada” o “desesperada”. A las mujeres se les enseña que la castidad tiene alto valor, por otro lado, los hombres no tienen que preocuparse de ser juzgados o avergonzados por “perder” su “inocencia”.

En algunas culturas, las mujeres que no son vírgenes cuando se casan, pueden ser exiliadas o incluso asesinadas, particularmente por haber deshonrado a sus familias. La virginidad es un signo de pureza, y la falta de esta pureza se considera muy vergonzoso en muchas sociedades. En las mismas culturas los hombres que no son vírgenes al momento de contraer matrimonio no se enfrentan a esas consecuencias.


2. El concepto de la virginidad contribuye a tildar a las mujeres de prostitutas

El concepto está construido para que la sociedad pueda juzgar a las mujeres en base a como y cuando ellas  comenzaron a tener relaciones sexuales.

Una mujer que “pierde” la virginidad a la edad equivocada (por lo general cuando son “demasiado jóvenes”), en el momento equivocado (en una relación no estable), con la persona equivocada (por lo general sin tener una relación amorosa) o con sentimientos equivocados (hacerlo por cualquier otra razón que amar a tu pareja y con ganas de prometer su amor y devoción) sufre tremendas consecuencias sociales.

Estos factores están sujetos a la especulación y el juicio de los demás, sobre todo provocan a culpar a las mujeres de prostitutas. El acto de “tildar a las mujeres de prostitutas” es cuando uno impone vergüenza y trata de subordinar a una mujer por su sexualidad. Las mujeres que visten en ropa mostrando mucho su cuerpo, que han tenido relaciones sexuales con varias personas, o simplemente solo tener varios amigos hombres, son comportamientos comunes por los cuales se culpa a las mujeres de prostitutas.

Esto es problemático, debido al hecho de que es un fenómeno sexista y refuerza un pensamiento anti-sexual, basado en valores sexuales puritanos. Además restringe la autonomía sexual de las mujeres, y constriñe la actuación y las decisiones de ellas. La sociedad simplemente impone expectativas sobre su sexualidad y cómo deben comenzar su vida sexual, el incumplimiento de estas normativas puede resultar en acusaciones de ser “puta”.


3. El concepto de la virginidad hace valorar a una mujer proporcionalmente a la cantidad de sus relaciones sexuales

Como se mencionó anteriormente, la virginidad está vinculada con la pureza. Esto significa que las relaciones sexuales que tiene una mujer, están directamente relacionadas a la integridad. Para las mujeres en general, esto se traduce al hecho de que su valor está inherentemente ligado a la cantidad de sexo que ella ha tenido, y más específicamente, cuánto sexo ha tenido con hombres. Hay una relación inversamente proporcional entre la suma de las relaciones sexuales y el valor que le estima la sociedad. Para los hombres, existe una correlación positiva entre su validez y su dosis de intimidad sexual. Esto se recompensa socialmente en los hombres por tener una gran cantidad de sexo, y a las mujeres se le castiga socialmente por lo mismo: él es un semental y ella es una chusca, puta, zorra etc. Esta es la doble moral sexual, a la cual la virginidad está enlazada.


4. La virginidad es heteronormativa

La virginidad asume que el sexo entre hombre y mujer es un tipo de sexo especial: diferente a otros tipos de relaciones íntimas. Por alguna razón, ni siquiera el sexo oral “cuenta” en nuestra cultura (a pesar de que lo llamamos sexo) debido a la importancia que atribuimos al sexo vaginal. Esto significa que hay una suposición de que el sexo hetersexual vaginal es (y debe ser) el estándar de las actividades sexuales, y esta normativa refuerza esta regla. También excluye las experiencias de las personas no heterosexuales, lesbianas, gay y queer, y describe indirectamente sus relaciones sexuales como inválidas.


5. La virginidad excluye a personas transexuales y queer

Como este término se define dentro de la heteronormatividad, no cuenta con variedades de sexualidad más allá de lo “convencional”. Como dependencia de la heterosexualidad, a menudo, la gente que no cabe dentro de esta normativa se considera vírgenes por falta de haber tenido sexo “tradicional” vaginal. En internet, hay mucha gente que se pregunta si una lesbiana que ha tenido sexo con otra mujer es una virgen o no, y como una lesbiana puede perder la virginidad sin tener sexo con un hombre.

El hecho de que esto sea tan importante para mucha gente, demuestra cuánto valor cultural atribuimos a este concepto de la “pureza”.

Nota: Si alguien opta por no tener relaciones sexuales por sus propias razones personales, no hay que tener vergüenza.

sábado, marzo 05, 2016

La píldora de la 'libido femenina' quizá no merezca la pena, según unos investigadores


La píldora de la 'libido femenina' quizá no merezca la pena, según unos investigadores

Addyi provoca una serie de efectos secundarios graves y no proporciona mucha más satisfacción sexual, según una revisión

healthfinder.gov

La muy publicitada píldora que aumenta la "libido femenina" parece causar una gran cantidad de efectos secundarios y no consigue aumentar mucho la pasión en la vida de una mujer, sugiere una nueva revisión.

Addyi (flibanserina) cuadruplica el riesgo de mareos y somnolencia, aumenta en más del doble las probabilidades de sufrir náuseas y aumenta el riesgo de fatiga en más de la mitad, según el análisis.

Y todos estos problemas para que una mujer que tome Addyi pueda esperar aumentar, en promedio, la mitad de un evento sexual satisfactorio al mes, según el informe. El estudio aparece en la edición en línea del 29 de febrero de la revista JAMA Internal Medicine.

"Hallamos que las mujeres tuvieron, en promedio, 2.5 eventos satisfactorios al mes antes de entrar en el estudio, y la flibanserina añadió 0.5 eventos sexuales satisfactorios al mes", dijo la autora principal del estudio, Ellen Laan, profesora de sexología y ginecología psicosomática en la Universidad de Ámsterdam, en Holanda.

Los efectos secundarios son preocupantes, dijo la Dra. Mamta Mamik, profesora asistente de obstetricia, ginecología y ciencias reproductivas en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"El artículo es bastante abarcador a la hora de abordar los problemas. Las preocupaciones que plantea son válidas", dijo Mamik. "Creo que tenemos que tener cuidado cuando un medicamento se comercializa antes de que se apruebe su perfil de seguridad y de que se hayan realizado unos ensayos adecuados".

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. aprobó Addyi el año pasado después de un proceso de revisión polémico, convirtiéndolo en el primer medicamento del país diseñado para ayudar a las mujeres con una libido baja.

En las primeras semanas en el mercado solo se surtieron 227 recetas del medicamento, según la revista Bloomberg.

En la nueva revisión, Laan y sus colaboradores revisaron 8 ensayos clínicos realizados con Addyi, incluyendo 5 publicados y 3 todavía no publicados con casi 6,000 mujeres.

Las evidencias combinadas mostraron que Addyi proporcionó un beneficio marginal para las mujeres que sufren de un trastorno del deseo sexual hipoactivo, una enfermedad que implica una falta persistente o recurrente de interés sexual.

Por ejemplo, las mujeres que tomaron el medicamento obtuvieron una puntuación solamente 0.3 puntos más alta en una escala de 5 puntos del deseo sexual y experimentaron un aumento mínimo en los eventos sexuales satisfactorios cada mes, según los autores de la revisión.

Pero Mamik indicó que es difícil juzgar qué tan bueno es el rendimiento de Addyi porque es difícil de evaluar el deseo femenino.

"Cuando se trata de juzgar la eficacia de un medicamento sin una medida precisa de lo que se supone que ha de hacer el medicamento, se vuelve muy difícil", explicó. "No es como los niveles del colesterol en la sangre, donde hay una cantidad. ¿Cómo se puede medir? Ahí es donde está el problema".

Tanto si Addyi funciona como si no, parece que aumenta en gran medida el riesgo de una mujer de sufrir náuseas, mareos y fatiga. Mamik dijo que se necesitan ensayos clínicos de gran escala que cuenten con mujeres de muchas procedencias distintas para saber más con respecto a estos efectos secundarios.

Addyi se sometió a 3 revisiones de la FDA y a dos reuniones del comité asesor de la agencia antes de ser aprobado el pasado mes de agosto, comentó el Dr. Steven Woloshin, profesor de medicina en el Instituto Dartmouth de Política de Salud y Práctica Clínica de Lebanon, New Hampshire, y que escribió un editorial acompañante en la revista.

Woloshin argumentó que la FDA cedió a la presión pública de una campaña de defensa financiada por el fabricante que alegaba que no se había aprobado el medicamento por sexismo. Indicó que la agencia aprobó el medicamento aunque no habían aparecido nuevos datos positivos entre la segunda y la tercera revisión.

"Todos los revisores clínicos, las personas que tuvieron un mayor acceso a los datos, votaron en contra del medicamento, pero fueron desautorizados por los principales administradores", dijo.

La aprobación de la FDA llegó con restricciones significativas porque el medicamento puede provocar una bajada de la presión arterial y una pérdida de conciencia. La etiqueta de Addyi incluye un recuadro con una advertencia que dice que el fármaco no se debe tomar cuando se bebe alcohol y que no se debe usar con ciertos fármacos. Además, no deberían usarlo las mujeres con problemas hepáticos.

A las 48 horas de la aprobación de la FDA, Valeant Pharmaceuticals compró la compañía que desarrolló Addyi, Sprout Pharmaceuticals, por aproximadamente 1,000 millones de dólares, dijo Woloshin.

Los gerentes de Valeant dijeron que los 3 ensayos clínicos de fase 3 mostraron un aumento en los eventos sexualmente satisfactorios de las participantes.

"Esos datos fueron afirmados por el comité asesor de la FDA y la aprobación de la FDA", dijo en una declaración el Dr. Tage Ramakrishna, jefe médico y presidente de investigación y desarrollo y calidad de la compañía canadiense.

"El metaanálisis de JAMA Internal Medicine confirmó esos hallazgos y proporcionó un poco de contexto adicional", señaló Ramakrishna.

Los gerentes de Valeant comentaron a The New York Times en diciembre que unos problemas logísticos habían dificultado las ventas. En vista de los efectos secundarios potenciales de Addyi, la FDA requiere que los médicos y los farmacéuticos estén especialmente certificados para recetar y distribuir el medicamento, lo que provocó un atasco de recetas no surtidas.

Pero la aprobación continua del medicamento depende de una serie de estudios de seguimiento, incluyendo varios que examinarán la interacción de Addyi con el alcohol, dijo Woloshin. Cuando se combinan, los dos pueden provocar un descenso peligroso en la presión arterial que podría resultar en un desmayo, explicó.

Se supone que estos estudios deben estar terminados en un periodo de entre uno y tres años, añadió Woloshin.

"La FDA siempre responde a la nueva información, y a veces se retiran medicamentos del mercado si aparecen daños importantes", dijo. "La FDA prestará mucha atención a estos estudios sobre el alcohol y es posible que si los resultados son preocupantes, quizá retire el medicamento".